Luis Lauro Carrillo.
JESUCRISTO ¿MITO O REALIDAD?
Reflexionar en estos días sobre la existencia de Jesucristo hombre, a más de 2000 años de su muerte, prescindiendo de la supuesta divinidad, resulta interesante porque de acuerdo a dos corrientes, una que establece que Jesús de Nazaret existió como un guía espiritual y como líder de la resistencia judía contra la ocupación romana y otra como ser mitológico.
Según la opinión más consensuada de sociólogos, basada en fuentes historiográficas, Jesús de Nazaret solo fue un predicador judío a quien se le atribuyó un origen divino y un carácter heroico convirtiéndolo en un ídolo religioso,que vivió a comienzos del siglo I en las regiones de Galilea y Judea y fue crucificado en Jerusalén entre los años 30 y 36.
Otros afirman que Jesucristo luchó contra el Imperio Romano procurando la liberación de su pueblo. Su ideología tuvo mucho de validez en la lucha contra el colonialismo y por el derecho a la autodeterminación de la su nación judía, cuya rebelión termino en la crucifixión como la pena más ignominiosa a los criminales políticos en contra del estado romano.
Lo que se conoce de Jesús depende casi por completo de la tradición cristiana, sobre todo de la utilizada para la construcción de los evangelios, cuya redacción final se estableció a partir de 35 ó 40 años después de su muerte. Son sobre todo las fuentes cristianas, obviamente parciales, las que proporcionan información sobre Jesús de Nazaret.
La mayoría de los investigadores sobre el Jesús histórico, consideran que mediante el estudio de los evangelios es posible reconstruir tradiciones que se remontan a contemporáneos de Jesús, aunque existen grandes discrepancias en cuanto a los métodos de análisis de los textos y las conclusiones que de ellos pueden extraerse.
Por otro lado, solo existen pocas referencias a Jesús en pocas obras no cristianas. Al efecto en algunos casos como Flavio Josefo puso en duda su autenticidad, o como Suetonio que se refiere al mismo personaje muy diferente a la vida del mismo que relatan las fuentes cristianas.
Tampoco existe referencia de que se haya registrado por parte de los escritores no cristianos los «hechos portentosos» o “milagros” realizados por Jesús. Además fue considerado como un embaucador por los judíos ortodoxos. Por tanto, de estas breves referencias se desprende únicamente la confirmación de la existencia de Jesús hombre en la antigüedad.
De igual manera ocurre con otros personajes de la Antigüedad, no existen evidencias materiales ni documentales que permitan verificar la existencia de Jesús de Nazaret. La explicación principal que se da a este hecho es que Jesús no alcanzó en su tiempo una relevancia suficiente como para dejar constancia en fuentes arqueológicas.
La escasez de fuentes no cristianas indica sin duda que la actividad de Jesús no pasó desapercibida en su época, a pesar de que, según las fuentes cristianas, su predicación congregaba a multitudes que lo seguían.
Por otro lado, Jesús, como otros muchos destacados filósofos y dirigentes religiosos de la Antigüedad, no parece haber dejado ningún testimonio escrito. Todas las fuentes para la investigación histórica de Jesús de Nazaret son, por lo tanto, textos que escribieron otros autores.
En definitiva Jesús de Nazaret, al margen de la hipotética divinidad, se trata de un personaje histórico de un líder y predicador rebelde, cuya biografía y mensaje original se encuentran influidos de forma significativa por las creencias de los redactores, a pesar que algunas corrientes niegan la existencia real de Jesús afirmando que este fue únicamente una entidad mítica, objeto de culto religioso.
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