Cd. Victoria, Tamaulipas.- Ya pasaron cinco meses de las elecciones, las campañas quedaron atrás, los colores se difuminaron en la nueva administración victorense, pero es fecha que los panistas no asimilan la derrota de Pilar Gómez.
No han madurado en la democracia, no están preparados para las derrotas y, como en los mejores tiempos tricolores, cuando pierden tratan de robar la elección.
Ellos ya se van, dentro de diez meses “y feria”, pero les preocupa que el partido Morena y su alcalde Eduardo Gattás, han levantado una corriente de simpatías muy intensa que les garantiza, por lo menos, las tres administraciones -12 años- que concede la Ley.
Gattás ganó a buena Ley, llegó con espíritu conciliador y tratando de llevar una relación institucional, pero desde la esquina del poder le han enviado claros mensajes de estar heridos, seguir con la daga clavada y esperar una oportunidad para la venganza. No aceptan que el morenismo haya levantado más aceptación entre la comunidad, en un mes, que ellos en tres años.
Lo saben, ellos mismos tienen indicadores que demuestran una aprobación del 80 por ciento (ocho de cada diez ciudadanos) a las acciones del nuevo ayuntamiento capitalino. Les duele en su orgullo narcisista.
El PAN no está preparado para gobernar sino para hacer campañas, para criticar, ser borracho y no cantinero. Dejaron la capital como muladar y en quiebra.
Inmediatamente después que ganó Xicoténcatl González en el 2018, con una mediana aprobación civil, comenzó a hacer pendejadas que le bajaron a cero el crédito que el respetable le hacía concedido en las urnas junto a su partido.
¿Cuáles son esos mensajes claros de no aprobar la creciente popularidad del ayuntamiento moreno y su alcalde? Para comenzar no apoyan las acciones municipales para resolver los ingentes problemas de los victorenses, y las descortesías están a la orden del día.
La principal es que, a partir del uno de octubre, el Gobernador y sus funcionarios han realizado diversas giras y actividades en la mancha urbana en que no invitan al presidente emanado del partido fundado por López Obrador ¿temor a los abucheos?. Cuando lo ofenden, el ciudadano perdona pero no olvida.
En el Día del Médico, 23 de octubre, el equipo de presidencia ofreció un convivio en honor de los profesionales de la medicina, con tan amplia convocatoria que asistieron los directores de los hospitales Civil e Infantil de la capital. Fue toda una fiesta que despertó el ánimo en ese sector.
Horas después mandaron al tristemente célebre y vergüenza de Victoria, Xicoténcatl González Uresti, en su calidad de Subsecretario de Salud, a despedir a los aludidos directores, en uno de las acciones más ruines, por haber asistido al evento del presidente guinda.
Según los trascendidos, el borrachín trató a los médicos con las patas, como si le hubieran mentado la madre (a él, a Xico), lo que significa que así se lo ordenaron desde el 15.
Es lo que tiene indignada a la comunidad médica victorense, los despidos en venganza por participar en el evento, aunque los colores no salieron a relucir. Esas acciones, en lugar de abonar en la imagen del gobierno panista, aumenta los rencores y las cuentas podrían quedar saldadas el próximo cinco de junio.
Como dicen entre la clase política, no es miedo sino terror lo que le tienen los operadores de Acción Nacional a Morena y Gattás en lo particular.


