El Rusio, Guémez, Tamaulipas.- Después de la novela de Miguel de Cervantes, rucio viene siendo un asno, un burro.
Rucio -pardo, claro o canoso- era el color del burro (sin nombre) de Sancho Panza, compañero de aventuras y escudero de Don Quijote.
Varias haciendas en México se llamaron así, escritas con “c”.
Hoy, esta comunidad cumple sus primeros 86 años de fundada como ejido. Sus habitantes están de fiesta, comparten el pan y la sal, invitan a vecinos de poblaciones hermanas, al Presidente Municipal, Lorenzo Morales y su cabildo.
Los anima el recuerdo de sus antepasados, aquellos que se enfrentaron a los hacendados para hacer cumplir las Ley Agraria y ser poseedores del pedazo de tierra que cultivaban. Eran peones jornaleros.
Es el único “Rusio” del mundo que oficialmente se escribe con “s”, así como está en la Resolución Presidencial publicada en 1940.
Ciertas instituciones, como el kinder de la comunidad, lo escriben con “c”.
Con “c” o con “s”, hoy los habitantes están de manteles largos, gente trabajadora, hombres y mujeres “que empujaron fuerte” para tener el progreso de que hoy disfrutan, como dice el edil Morales, y a quienes trasmite su felicitación y reconocimiento.
Bajo la techumbre ejidal la comida y festival cultural, el saludo, los recuerdos, las historias que se cuentan de la fundación, de los fallecidos.
La pregunta ¿por qué el nombre de El Rusio?, y la respuesta la da Don Esteban Rodríguez Rodríguez, quien el pasado 26 de diciembre cumplió 98 años, el más longevo de esta tierra y sus alrededores.
“Porque Rucio se llamaba la hacienda” a la que le afectaron, dice quien trabajó en la tienda de raya de los peones. Era propiedad de un tal Pablo Hernández.
Esteban lleva la misma historia de creación del ejido. Aunque nació en La Presita, distante unos kilómetros, fue escribano de las primeras dirigencias ejidales por ser de los pocos que sabían leer y escribir.
El ejido fue solicitado por vecinos de Santa Rita, San Pedro y El Rusio el 20 de noviembre de 1926. Un mes después nació Don Esteban.
Sabedores que la autoridad agraria les daría la razón, en julio del 1927 el grupo solicitó agua para riego.
En lo que fue la hacienda se fundaron varios ejidos. En 1933 se publicó en el Periódico Oficial la petición del ejido El Porvenir, antes El Rusio. En 1937 la resolución de Otilio Montaño (municipio de Victoria), igual antes Rusio.
En 2026 cumplirá 100 años
El presidente Lorenzo Morales, miembros del cabildo y autoridades ejidales entregan pergamino de reconocimiento a un hombre que resume las luchas de la comunidad a lo largo de casi un siglo.
Sus padres Dolores Rodríguez Alanís y Juan José Rodríguez.
Estudió primaria hasta el cuarto grado en la antes hacienda El Rucio. Quinto grado en El Barretal.
La mayor parte de su vida la ha dedicado al trabajo de campo, sembrar con la yunta y arado.
Por los años sesentas del siglo pasado laboró en ciudad Victoria y Matamoros. Regresó a la tierra que lo vio nacer, para no volver a salir.
Casó con la señora María del Refugio Arcos Jiménez, con quien procreó 13 hijos.
Hoy Tiene 43 nietos, 45 bisnietos y dos tataranietos.
Hay quienes relacionan a El Rusio con estación Martínez, congregación esta que se formó en torno a las vías del ferrocarril Tampico-Monterrey, cuyo auge se vino abajo al suprimir las corridas de pasajeros.






