Guémez, Tamaulipas.- Vivieron con intensidad algo que llevarán en sus corazones para siempre: La tira del birrete al aire como símbolo de festejo, de meta académica alcanzada, su graduación de bachilleres.
Pequeña ceremonia pero con grandes proyectos y un padrino de lujo, el profesor Lorenzo Morales, presidente municipal.
Creado en 2006, el Colegio de Bachilleres del ejido Viento Libre sigue generando sueños, sembrando esperanzas de un mejor futuro para la juventud rural.
Hoy recibieron su certificado de estudios seis muchachos que durante tres años le pusieron empeño y dedicación. Mañana continuarán en nivel superior.
Dos mujeres y cuatro varones que respondieron al esfuerzo de sus padres y egresan con un costal de ilusiones para enfrentar la vida.
En esta extensión 22 estudian 34 muchachos de los ejidos Flores Magón, Viento Libre, San Andrés y Revolución Verde, la región ganadera de Guémez. Cinco son los docentes.
“Se que algunos van a ir a la universidad. Se que todos van a seguir estudiando y me da mucho gusto”, les dijo el padrino tras felicitarlos y resaltar el esfuerzo de sus padres.
Felicitó igual a directivos y maestros, que “para nosotros no hay institución pequeña”, e hizo un reconocimiento a la tarea educativa que realizan.
La directora, Norma Patricia Pérez Martínez, resaltó que entregan a seis jóvenes “que van a contribuir para el futuro y la mejora de esta región”.
Les pidió que, “si el día de mañana la vida les trae fortuna, no se olviden de la escuela, porque la escuela la hacen los alumnos con deseos de aprender y un maestro con deseos de enseñar”.
En su mensaje de despedida, a nombre de sus compañeros, Graciela Reyes García, dio gracias a los maestros, entre otras cosas, “por sus regaños”.
“Hoy entiendo que el ser exigentes significa traer el bien y lo mejor para nosotros”, agregó.
Los egresados son: Alejandro Gil García, José Meza López, Rubí Pineda Castillo, Armando Requena Carrizales, Graciela Reyes García y Alfonso Zavala Martínez.
“No es el final del camino, nos queda mucho por recorrer”, reiteró Graciela, y pidió a sus copañeros que “sean fuertes y nunca se den por vencidos.







