Guémez, Tamaulipas.- Son los “hombres de acero”, capaces de correr a velocidad de seis minutos por kilómetro llevando 65 kilógramos de naranja en la espalda, colgados de un mecapal sobre su frente.
Se les conoce como “coloteros”, los pizcadores, los “muchachos” que madrugan para ir al corte en esta región citrícola por excelencia.
Están en el ejido Plan de Ayala para participar en la edición 17 de la “carrera de coloteros” –como se le conoce-, que parte hacia la iglesia de Guadalupe, en Barretal, al otro del lado del río, distante más de dos kilómetros.
Es un trabajo rudo que les permite cargar hasta su mismo peso o más, como Agustín Mendoza, un frágil muchacho venido del Estado de Veracruz, quien afirma que no es la primera vez que se apunta, y llega.
-¿Cuánto pesas?
-65 kilos –dice con orgullo al pie del colote que pronto su “escuadra” de ayudantes le colocará sobre las espaldas.
Y en efecto son 65 kilos de carga. No hay trampa. Los pesaron desde temprano en la báscula y, para que no quepa duda, zurcen un costal a la boca de los colotes. Nadie puede tirar peso.
La cita es a las diez de la mañana, en domingo. Ya están ahí el padre de la parroquia, Don Enrique Gómez Ramírez, el alcalde Lorenzo Morales Amaro y el líder de los organizadores, Rogelio Murrieta Rojas, para dar el banderazo de salida.
En un evento sui géneris nacido en esta zona naranjera en que laboran por temporada al menos mil pizcadores locales, de Puebla, Veracruz y San Luis Potosí, principalmente.
Mientras el reloj avanza, los nervios hacen de las suyas y empiezan a circular toda clase de ungüentos para untarse en las piernas, Iódex solo, con “juanita”, con veneno de abeja y mamisan.
No pocos cargan a cuestas una “cruda realidad” del festejo sabatino para perder “nervio”.
Rogelio García Vélez tiene 47 años, “garrudo”, requemado por el sol, dice muy serio pero con presunción:
-Todas las he corrido, las 17, y ¡he llegado!.
Es de casa, de El Barretal, y sigue presumiendo:
-Esos –peso de 65 kilos- ¡son como juguetes!. A veces cargamos hasta 120 kilos.
Otro de Barretal, Miguel Angel, 27 años, le echa menos crema a sus tacos a pesar de haber ganado la carrera del 2021. Se llevó a la bolsa ocho mil del águila.
Es fuerte, con “piernas de acero” que le han dado valor de apuntarse en las últimas cuatro ediciones.
-¿Nervios?.
-Para nada.
Sin embargo resiente una gripa que, al final, el agenció solo 3,500 pesos del quinto lugar. Nada malo en un encuentro donde cada vez hay más competencia.
Ayuntamiento, comerciantes y “corredoras” hacen el “cochinito”
Cada año los premios son diferentes. Se dividen según el “cochinito” que se junte. Colaboran comerciantes, dueños de “corredoras” (clasificadoras), negocios de alimentos y, en esta ocasión le “entró” el municipio para dar un premio a los que hicieron el esfuerzo por llegar.
De 40 participantes fueron premiados los primeros diez y el resto, 30, se hicieron acreedores a 500 pesos de “consolación”.
La bolsa total fue de 55 mil.
Y usted se preguntará ¿por qué 65 kilos?, y la respuesta la da Murrieta Rojas, el coordinador en jefe, también jarocho, dedicado a la renta de escaleras para corte y que también saca de su cartera.
-Es lo que cargan todos los días, y a veces más.
-¿Se preparan? ¿entrenan?
-No. ¡Aquí no hay gimnasios!. Tienes que haber trabajado en el corte o te vas a quedar desmayado.
A pesar de la tan de moda “igualdad de género”, no hay damitas.
Cualquiera pueden participar, siempre y cuando se encuentren en la región. No aceptan de otros lugares, o “cazadores” de premios.
Agradece la participación del ayuntamiento. El año pasado los premios fueron más bajos y no para todos.
Ahora son diez mil para el primer lugar. El alcalde Lorenzo Morales el metió lana para hacer más atractiva la competencia .
Segundo, siete mil; tercero, cinco mil; cuarto, cuatro mil 500; quinto, tres mil 500 y dos mil el resto hasta diez. Por “consolación” los 500.
Ambrosio, el ganador, va a terminar su casa
Momento de la salida. Autoridad eclesiástica y civil se unen.
El padre Gómez orienta a los muchachos. Da consejos para que no anden con que “se mamó el becerro”, pronuncia una oración y esparce agua bendita entre los competidores.
El alcalde Morales les desea suerte y “que gane el mejor”.
Y vaya que necesitan suerte. No es fácil correr y trotar con 65 kilos. Al primer kilómetro empiezan las dificultades. Las cuadrillas se desviven por echarles aire con lo que encuentran, ofrecerles bebidas, agua, refrescos y hasta “cheve”, lo que el competidor acostumbre.
Incesante el ánimo de la gente de sus cuadrillas:
-¡Ya la hiciste!. ¡Ya falta poco!. ¡Respira profundo!. ¡Respira por la nariz!.
A 2.2 kilómetros la meta. No hubo desmayados. Uno o dos abandonaron y dejaron el colote a colaboradores.
Ambrosio Andrés Román, de 38 años, originario de Poza Rica, alcanzó el gran primer lugar de los diez mil. Es padre de dos hijos, uno de 18 y otro de 14.
Es la primera vez que participa y asegura que, el dinero, lo utilizará para seguir la construcción de su casa que tiene “en cimientos”.
Lleva siete años por estos lugares y “gracias a Dios todos los días trabajo”.
El presidente Lorenzo Morales y el párroco hacen la premiación. Luego la misa de gracias dentro de las fiestas patronales del templo de Guadalupe de El Barretal, municipio de Padilla
Los ganadores:
1.- Ambrosio Andrés Román
2.- Amado Martínez
3.- Daniel Gutiérrez Hernández
4.- Manuel Martínez
5.- Angel Cruz García
6.- Alejandro Solís
7.- José Luis Durán
8.- Juan González
9.- Elías Jiménez.
10.- Sergio Espinoza



















