Ciudad Victoria, Tamaulipas.- Se salvó el magistrado Bibiano Ruiz Polanco -uno de los orgullos del municipio de Padilla- de ser destituido de su encargo por haber rebasado ya los 70 años.
Los diputados lo exoneraron y señalaron que no ha lugar a denuncia de juicio político interpuesta por el abogado neolaredense Ramiro Chavana Martínez.
El de Padilla cumplió 72 años y su nombramiento como magistrado lo recibió en el año de 1980 (tiene 34 años desempeñándose como tal).
Fue el motivo por el que los legisladores de las comisiones de Gobernación, Puntos Constitucionales y Justicia, determinaron que el requisito de los 72 viene por decreto 35 emitido por el propio poder legislativo con fecha 8 de julio de 1999, por lo que no puede ser aplicado con retroactividad.
Si la edad no fue motivo para que lo removieran, menos los demás argumentos de Chavana: Que no son válidos los acuerdos que tomó y en que participó a partir de que se convirtió en septuagenario, y que causó perjuicios a la administración de justicia.
De acuerdo con la mecánica del juicio político, las tres comisiones tienen que elaborar un dictamen previo para determinar si hay procedencia para enjuiciar a alguien.
Después, si el dictamen es positivo, se turna a la Comisión Instructora para que esta figure como la parte acusadora.
En este caso la juzgadora sería una comisión de tres magistrados del propio Supremo Tribunal para elaborar un proyecto de resolución.
Los diputados determinaron que no hay razón de juicio por “no cumplir las exigencias de los artículos 150 y 151 de la constitución Política de Tamaulipas”.
Sólo agregar que este tipo de eventos no se dan todos los días. Es más, el que escribe no los ha visto en los últimos 40 años.
En fecha uno de octubre del 2010 el magistrado Mario Martínez Velásquez recibió autorización de retiro voluntario por parte de los diputados, por haber cumplido 37 años de servicios. Se fue por voluntad.
Sólo un consejo a Bibiano, catedrático y maestro de muchos: Hay que jubilarse lo más pronto posible. Los interesados en perjudicarlo van a seguir rondando.
Por cierto, el líder del Congreso, Ramiro Ramos Salinas, anunció un encuentro, un diálogo con el titular se Seguridad Pública estatal, Arturo Gutiérrez García, sin que sea formalmente en Comisiones o en Sesión Plenaria.
Era una petición que mantenían diputados de oposición como el perredista Jorge Osvaldo Valdez Vargas, presidente de la Comisión de Seguridad Pública, “emperrado” en no trabajar hasta en tanto no lo reciba el jefe policíaco.
La semana anterior el señor Valdez aceptó que la Comisión a su cargo sólo ha tenido dos reuniones, una de ellas en la que se instaló y la otra en que quiso presentar su renuncia. Tal parece que no quiere chambear.
Hace meses Ramos comentó -y con mucha razón- que si el problema de la seguridad pública se resolviera con la presencia del titular ante el pleno de los diputados, él mismo lo invitaría.
Es evidente que esos diputados solo buscan politizar el asunto y llevar agua a su molino.
Y este martes siguieron los comentarios sarcásticos sobre el presunto autoatentado (aparente intento de secuestro) que en fecha reciente denunció el senador Francisco Javier García Cabeza de Vaca, que habría sucedido en Reynosa.
Al menos no hemos encontrado a alguien que le crea, ni siquiera miembros de su propio partido, el PAN.
Los presuntos secuestros, autosecuestros o autoatentados son muy conocidos en la jerga azul.
Nos mandan información que dice que, cuando Jesús Nader -más tarde delegado del IMSS en Tamaulipas- era candidato a alcalde en Tampico, denunció un ataque a balazos contra su casa de campaña, que al final resultó una pifia.
El 17 de agosto del 2005 los panistas denunciaron que había sido víctima de un atentado la regidora de Altamira, Silvia Cacho Tamez, que también fue falso.
Por entonces no se conocía de altos índices de violencia y tampoco era muy conocido que Acción Nacional tenía las novelas policiacas como “método” de campaña.
La señora Cacho nunca mostró algún balazo en su vehículo, casquillos o el olor de la pólvora.
El 21 de mayo del 2006 el señor Luis Alonso Mejía, del mismo establo “cabecista”, dijo ante los medios haber sufrido un atentado como candidato a diputado federal.
Los inventos son el método preferido de las huestes de Cabeza, como él mismo puso el ejemplo por primera vez en junio del 2006.
Siendo alcalde de Reynosa denunció ante la PGR haber sido “secuestrado” en una gira por la ciudad. Todo resultó falso y los presuntos acusados tuvieron que ser liberados.
Otra novela más: La (entonces) senadora Lázara Nelly González dijo en agosto del 2007 haber sido víctima de un atentado en que resultó secuestrado su secretario Guillermo López Laguna, quien luego desmintió y dijo que lo presionaron los líderes del PAN para que dijera mentiras.
Un panista también de Reynosa, Leonel Cantú Robles, se quejó que el 14 de septiembre del 2007 fue incendiada una refaccionaria de su propiedad, lo que tampoco pudo confirmarse.
En el 2007, Cabeza de Vaca denunció que su candidato a la alcaldía, Gerardo Peña, había sido “levantado”, algo que se confirmó fue falso.
A estas alturas cabe preguntar querido lector ¿usted le cree al señor Cabeza que estuvo a punto de ser secuestrado en Reynosa?. Lo que hemos escuchado es que se está doctorando como fabricante de guiones para novelas policíacas.
