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Cuestión pública

11 febrero, 2014
in Editoriales
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Luis Lauro Carrillo.

NEOLIBERALISMO Y REFORMAS ESTRUCTURALES.

El modelo económico neoliberal para de desarrollo nacional está en crisis. Las reformas estructurales aprobadas por el Congreso de la Unión a propuesta del Presidente Peña Nieto no ha logrado provocar el entusiasmo que se esperaría de los mexicanos, las mismas solo han consolidado el dogma del neoliberalismo.

Viene a cuento lo anterior por la sobre expectativa que generaron las reformas, particularmente la energética para transformar la realidad económica y social del país, cual poder mágico para vender la idea de que México es un “país modernizado”, con estabilidad política, para atraer más inversiones, cuando actualmente no existen condiciones de seguridad ciudadana.

En efecto la desigualdad, pobreza, desempleo, corrupción, crecimiento económico bajo, desempleo, recesión, violencia implacable, inseguridad, autodefensas e impunidad es consecuencia de la política económica  y de la impunidad. Estos indicadores conducen a la  conclusión inequívoca de que es necesario redefinir el modelo económico.

Cabe decir que para la elite financiera internacional, para las casas calificadoras crediticias, la gestión del gobierno peñanietista va por el rumbo idóneo. Lo político está bien, lo económico, marchar por la ruta correcta, sin embargo todo eso de poco o nada sirve si no hay seguridad.

De tal suerte que mientras haya inseguridad, los inversionistas no vendrán o pedirán mayores utilidades y privilegios para enfrentar la incertidumbre que genera la violencia. Hoy en los hechos parece imponerse  más la ausencia del estado y de  la ley, que la esperanza de que las reformas en curso den frutos y traigan un mejor futuro.

Conviene señalar que en la conciencia colectiva transita un doble mensaje, el que  atribuye a las reformas  la solución de todos los problemas y, al mismo tiempo, incredulidad sobre sus efectos para mejorar la vida. Las perspectivas futuras no son halagadoras; por el contrario, todo es incierto.

Por tanto cambiar el modelo neoliberal de desarrollo, implica diseñar un nuevo proceso legislativo constitucional que no solo modifiquen la senda del crecimiento, sino que, como consecuencia de ello, se inicie una etapa de erradicación de la desigualdad y la pobreza y que  el bienestar social se extienda a la mayoría de los mexicanos.

Por consiguiente la nueva reforma deberá redundar en beneficio no para aquellos que detentan el gobierno y representan al Estado, sino para la nación (población) que es la propietaria originaria de todos los recursos naturales del país. Aquel compromiso en la década de los ochentas de administrar la abundancia fue fallido y las consecuencias aún definen el comportamiento de esta economía.

Por otro lado la reformas política no establece la rehabilitación del federalismo por el contrario vemos imponerse la centralización de las decisiones, fortaleciendo al presidencialismo y restando facultades al Congreso y a l poder Judicial. EL Instituto Nacional de Elecciones;  Código único de procedimiento penales para todos los estados y nombramiento de comisionado para la seguridad y paz

Por otra parte no pasa inadvertido la “capacidad” de los legisladores mexicanos para hacer toda clase de reformas, en tan solo pocos meses hayan dominado temas tan complejos como las telecomunicaciones, educación, petróleo, gas, electricidad, cuestiones financieras y fiscales, aprobando todas las reformas que el Presidente les ha mandado y que su partido les ha impuesto con gran disciplina.

En ese tenor los Congresos estatales no se quedan atrás en cocinar los procedimientos fast track, puesto que en tan sólo unas cuantas horas con dispensa de tramite cumplieron con su función de legitimar las reformas como si la Constitución fuera sólo un modelo a escala para armar.

En definitiva antes de la aprobación de las reformas estructurales, se debió primero resolver la violencia delincuencial y la inseguridad pública. La velocidad de las reformas fue apresurada y el Congreso quedó evidenciado ante los ciudadanos. Se requiere cambiar el modelo económico neoliberal de desarrollo, mediante un nuevo proceso legislativo constitucional.

[email protected]

Twitter: @luiscarrs

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