Cd. Victoria, Tam.- La pesadilla de Josefa González: La reinstaló Conciliación en el hotel Las Fuentes, pero a los 15 minutos Gustavo la volvió a correr.
La pesadilla de Josefa González Olivares comenzó aquella mañana del 27 de marzo de 1998, cuando fue llamada por el gerente del Hotel Las Fuentes, S.A., David Gutiérrez Cortina, para despedirla.
No ganaba ni siquiera el salario mínimo, 440.51 pesos por quincena.
El motivo de su retiro: Figurar como secretaria de actas del sindicato de trabajadores que se integró en el hotel para defender sus derechos ante la explotación de que eran objeto por parte de Gustavo Cárdenas Gutiérrez.
Junto con siete de sus compañeros, Josefa demandó a Gustavo y a su padre Jorge con fecha 30 de marzo de ese año solicitando reinstalación y el pago de algunas prestaciones que el patrón les estaba escamoteando, según el expediente 27/3/98.
Aunque la Junta de Conciliación y Arbitraje del estado falló en contra de los trabajadores, la justicia federal le dio la razón a la empleada con fecha 12 de mayo del 2000, o sea, dos años después de haber sido despedida.
Pero sus penalidades no terminaron ahí por la mentalidad negrera del político y empresario.
La reinstalación de la recamarera se efectuó con la presencia de un actuario con fecha tres de septiembre del año 2000 a las 13:00 horas.
De acuerdo con el ordenamiento del tribunal, el retorno se hizo en la categoría de recamarera con un salario mínimo profesional.
Fue llamada por el gerente del hotel, Edgar Laurent Castro para decirle que por instrucciones de Gustavo Cárdenas Gutiérrez «solo se me pagaría el salario mínimo y mi trabajo consistiría en la limpieza de las habitaciones».
Pero quince minutos después, el mismo gerente le dijo que por disposiciones del entonces senador quedaba despedida otra vez. LA DESFACHATEZ DEL PATRON GUSTAVO
Y otra vez se le vino el mundo encima a Doña Josefa, por lo que sus abogados presentaron una vez más demanda en Conciliación.
Con ello se abrió el expediente 125/3/2001, en que ya no pidió la reinstalación sino su retiro.
Entre ellas, el pago de la indemnización constitucional; prima de antigüedad; vacaciones; aguinaldo; prima vacacional de los años 1999, 2000 y las proporcionales del 2001.
Y lo más importante: Los salarios caídos.
Josefa había ingresado a laborar el 11 de junio de 1992 como recamarera de Las Fuentes.
Es decir, ella laboró normalmente seis años y su pesadilla duró todavía ocho años más por la política negrera de su patrón.
Una acción de desfachatez de Cárdenas es negarse a comparecer ante Conciliación y Arbitraje.
Aunque la Ley dice que a la confesional deben comparecer los patrones, por lo general envían a sus abogados.
Es tanto el odio que tiene hacia sus empleados, que en una ocasión Gustavo Adolfo dijo que no podía asistir a declarar en Conciliación porque estaba “enfermo”.
Así, presentó una incapacidad firmada por el medico Alejandro Berrones García.
En otra ocasión, el político elevó incapacidad firmada por el médico Wilfrido Barroso.
NO CONOCE A SU EMPLEADA DOMESTICA
Desde finales del siglo pasado hasta el 2013 Gustavo Adolfo Cárdenas Gutiérrez colecciona decenas de demandas laborales por despidos injustificados y sin la respectiva indemnización.
Su política de horca y cuchillo mantiene al personal todos los días con el Jesús en la boca de que los van a correr.
Una de las últimas demandas laborales es la de Doña Joaquina Alonso Reyes, domiciliada en la colonia Horacio Terán, quien a los 74 años tiene problemas de salud y su caso va para largo por las apelaciones jurídicas del patrón.
Ella empezó a trabajar como empleada doméstica de Gustavo en el año 2007 y fue despedida el 30 de julio del 2009.
Un familiar de Joaquina dijo que se la pasa entre Reynosa y Victoria en espera de que la demanda de los tribunales le sea favorable, pero el político no la reconoce.
Para variar, en este caso, cuando se presentó Gustavo Cárdenas ante el tribunal, dijo que no conocía a la señora Alonso Reyes.
