“Movimientos y asociaciones de laicos…”
Lic. francisco Javier Álvarez de la fuente
Los nombres de algunos de estos grupos tal vez nos son familiares: La Legión de María, el Ejército Azul de Nuestra Señora de Fátima, los Cursillos de Cristiandad, el Movimiento Carismático, Testimonio y Esperanza, Jornadas de Vida Cristiana, Movimiento Familiar Cristiano, Familias en alianza (FAMENAL), etc.
Otros llevan nombres que no nos son tan familiares: Fraternidad de Agustinos Seglares, Horizontes, Tercera Orden Franciscana.
Nos sean o no familiares, estos Movimientos y Comunidades, algunos fundados en esta nación y otros en Europa, están presentes en toda la Iglesia.
El Papa Benedicto XVI se refirió recientemente a ellos como «un don del Espíritu Santo para la Iglesia».
Muchos de estos grupos tienen sus orígenes en el Concilio Vaticano II, aunque algunos preceden al Concilio por una o dos décadas.
Todos existen para ayudar a sus miembros a involucrarse más en la práctica de su fe en la Iglesia.
Todos dan testimonio de Cristo de distinta manera en el mundo. Dan continuidad a una larga línea histórica de grupos particulares en la Iglesia: órdenes monásticas y comunidades religiosas, hermandades, órdenes terciarias, sociedades funerarias, sociedades del Santo Nombre, y cientos más a lo largo de los muchos siglos de existencia de la Iglesia.
Estas recientes fundaciones se llaman Movimientos Laicos, pues sus miembros son en la mayoría, si no exclusivamente, laicos. Tienen reconocimiento canónico a través del Consejo Pontificio para los Laicos.
Si bien algunos miembros de algunos movimientos, como el Regnum Christi y Focolares, emiten votos privados como los de los religiosos y religiosas, la mayor parte de los miembros de estos grupos son hombres y mujeres que llevan una vida cotidiana como la de cualquier otro católico.
Entonces, ¿para qué ser miembro? ¿Para qué incorporarse a un movimiento eclesial laico? Porque, aunque Dios llama a todos a la santidad, hay caminos de santidad que son mejores para unas personas, y caminos que son mejores para otras. Los miembros de un movimiento eclesial laico viven su vocación bautismal a ser discípulos del Señor por medio de un lente espiritual llamado «carisma», y tienen diferentes prácticas de vida y modos de oración apropiados a cada Movimiento y Comunidad.
Por ejemplo, un miembro de la Renovación Carismática puede pertenecer a un grupo de oración que hace el don del Espíritu Santo inmediatamente evidente, o bien puede pertenecer a un equipo de oración que intercede poderosamente por las necesidades de los demás. Un miembro del Regnum Christi puede ser la madre de una familia numerosa que también evangeliza enseñando a los grupos de preparación para el bautismo en su parroquia. Los miembros del Movimiento Neo-Catecumenal emprenden un largo proceso de conversión personal para alcanzar las gracias que nos pertenecen a través del bautismo, a los católicos inactivos y a los aún no bautizados.
Cada año, durante la Vigilia de Pentecostés, los miembros de estos Movimientos y Comunidades recientemente fundados, se reúnen con el Santo Padre en la Plaza de San Pedro. Cientos de miles vienen de todo el mundo para orar con el sucesor de san Pedro. El Papa Benedicto, como su predecesor Juan Pablo II, ha comentado que el obispo puede contar con los Movimientos Laicos, no sólo cuando necesita de un grupo organizado para ayudar en la misión de la Iglesia, sino también cuando tiene necesidades personales, ya sean espirituales o corporales.
Si anhelan experimentar su fe con mayor plenitud, o si quieren ser parte de una pequeña comunidad de formación en la fe, busquen a los diferentes Movimientos Eclesiales Laicos en la Diócesis. El Señor tiene un camino de santidad para cada uno. Los Movimientos Laicos son un hogar espiritual especial para muchos. Doy gracias a Dios por ellos y por todos sus miembros en la Diócesis de Cd. Victoria ya que para ello… ¡Aquí estamos!
