27 de febrero de 2026. En medio del caos desatado por los recientes acontecimientos de violencia en el país y con una publicidad y difusión limitada, el trofeo original de la Copa Mundial de la FIFA 2026 llega a México.
A través de sus redes sociales, el presidente de la FIFA Gianni Infantino publicó: “Reitero nuestra plena confianza en el país anfitrión y espero con gran entusiasmo que albergue todos los partidos programados allí, en la que será la Copa Mundial de la FIFA más inclusiva y la mejor de la historia.” Esto ante los señalamientos en días anteriores por la posible cancelación de México como uno de los países anfitriones del torneo.
El trofeo de más de 5 kilogramos de oro puro, antes llamado Jules Rimet, y que inició su gira previa en Arabia Saudita, aterriza por tercera vez en territorio mexicano el 26 de febrero de 2026 para iniciar un recorrido por nueve ciudades, ofreciendo acceso gratuito al público.
La expectativa por tomarse la foto, y ver de cerca uno de los iconos deportivos y culturales mas poderosos del planeta (quien diga lo contrario no se equivoca, simplemente miente) ha causado furor en nuestro país a escasos 105 días para el arranque de la máxima justa deportiva.
En reiteradas ocasiones y siguiendo estrictos protocolos, la FIFA ha notificado que la copa puede ser tocada «solo por los futbolistas campeones del mundo» y por un selecto grupo de personas.
El inicio de la gira nacional, va tener lugar en Guadalajara el próximo 28 de febrero e incluye su visita en ciudades como León, Veracruz, Chihuahua, Querétaro, Monterrey, Puebla, Mérida y finalizará en la Ciudad de México.
La llegada del mundial FIFA 2026 a México trae consigo opiniones divididas entre los aficionados al balompié. Por una parte la expectativa es alta al recordar las grandes hazañas del futbol mundial, como haberse disputado el llamado “Partido del Siglo” en territorio azteca en 1970 entre las Selecciones de Italia y Alemania, o haber tenido a los máximos representantes mundiales del futbol soccer mundial levantando la copa en el país, caso de Pelé en 1970 y Maradona en 1986.
Esto motiva al aficionado mexicano a esperanzarse con vivir nuevamente sucesos que sigan trascendiendo en la historia de este deporte; por otro lado, la escasez de partidos mundialistas en el territorio (13 de 104), tener encuentros futbolísticos de poca relevancia mundial y aún sin definirse con exactitud (Corea del Sur vs. Repechaje UEFA) aunado a los elevadísimos costos de los boletos para los partidos, ha significado un descontento enorme para el aficionado y no tan aficionado al futbol, que espera cada 4 años, la llegada del torneo más importante del balompié mundial.


