Cd. Victoria, Tamaulipas.- “No siento miedo pero sí una emoción que no puedo describir; creo que este conflicto tan antiguo nunca se acabará”, escribía en 2001 el victorense Ernesto Navarro Cumpeán.
Agrónomo por la UAT, se hallaba en Israel, en el kibutz Nir Oz, a menos de dos kilómetros de la Franja de Gaza, en Israel. Era la tercera vez que viajaba para especializarse en irrigación.
Por la noche escuchaban -él y su compañero Lupe Acosta- los disparos de cañones, el bombardeo de aviones israelíes sobre Gaza.
“No se si terminaremos hasta el 31 de agosto o si nos iremos antes”, escribía en sus apuntes personales el miércoles uno de ese mes, que luego convirtió en un libro de 71 páginas (“Cartas Desde Israel”) publicado en España por la Fundación Universitaria Andaluza Inca Garcilaso para edumed.net (en México no lo quisieron editar).
Hoy que vuelve la guerra entre grupos Palestinos e Israel, en su mente se agolpan los recuerdos “de un conflicto creado por el genio del hombre… Ese hombre que dice llamarse Homo Sapiens pero que mejor debería llamarse homo brutus”.
Ha visitado tres veces Israel, siente un atractivo por esa región, tanto que pensó que, una vez jubilado en México, podría ir a radicar por largas temporadas.
La primera en 1989, 1993 y la última en 2001 interesado en temas de irrigación, de lo cual realizó una maestría en el Tecnológico de Monterrey. Vivió allá alrededor de seis meses.
Navarro nació en Palmillas, Tamaulipas el 18 de agosto de 1951. Agrónomo por la UAT, hizo también maestría en docencia en educación superior.
-¿Cómo nació el interés por Israel?
-Publicaron en un periódico de Victoria que ofrecían cursos en Israel sobre mi área de conocimiento, irrigación, y participé. La primera vez no fui seleccionado. En la segunda estuve allá mes y medio. Tenía el deseo de escribir un libro sobre el tema.
-¿Dejaste amigos?
-Sí, como Gadi Mosses, del Departamento de Agricultura y unos argentinos que eran judíos y se fueron a Israel y vivían en el kibutz.
-¿Regresarías?
-Sí me gustaría. Nos quedamos enamorados de esa tierra. frecuentemente platicamos -con su esposa que también estuvo allá-, tenemos mucha literatura de ellos, o cuestiones técnicas que admiro. Quiero a esa tierra.
Asentados en tierra desérticas, los israelíes tienen sistemas de irrigación muy avanzados, dice Navarro.
Y no solo eso, como reitera en la despedida de sus memorias: Israel es religión, misterio, historia, romanticismo, desierto, trabajo, orden, respeto a las Leyes, ciencia, tecnología, amor a la Patria pero también guerra.
-Conocimos muchos países del mundo de Asia, China, Hong Kong, Singapur, América Latina, Europa, pero te digo una cosa: Ninguno como Tierra Santa.
Esto aunque implique una amenaza latente y real de la guerra.
-En 2001 me tocó vivir los trancazos de la guerra, encerrado en una cabaña de concreto armado aprueba de balas y con refugios subterráneos a a prueba de bombas.
-¿Cuánta tierra es la franja de Gaza?
-Una porción que no llega a los 40 kilómetros de largo y 10 de ancho, con una superficie total de 365 kilómetros cuadrados. Comparado con Tamaulipas (80,249 mil kilómetros) es infinitamente pequeño. Israel significa el 27.6 por ciento del territorio de nuestra entidad.
Recuerda que, en datos actuales, en Gaza viven más de dos millones de personas y ocupa el tercer lugar mundial en densidad poblacional, solo por debajo de Singapur y Hong Kong.
Había llegado al kibutz (kibutzim) para abordar temas agropecuarios y de irrigación. Pero ¿qué es un kibutz?. Lo describe.
-Se trabaja en algo como un estado socialista. Tienen trabajo, los visten, les dan de comer, educan a sus hijos, todo gratis.
Recuerda un detalle:
-Me causó gracia y admiración. Hay lavandería -colectiva- y la ropa que ya no usan, que quieren deshacerse de ella, hay lugares para depositarla y alguien puede recogerla si le queda y le gusta.
-En ese tiempo que estuviste allá ¿había más gente de Victoria, Tamaulipas o México?.
-No. En Israel hay gente de muchos países. En el kibutz nada más éramos dos mexicanos en una estancia técnica, que de técnico no tuvo mucho porque el conflicto bélico estaba fuerte.
Siempre los pendientes de la guerra eterna entre dos naciones y dos razas.
-A pesar de ¿pensaste quedarte a vivir por allá?
-Quedarme no, pero sí me gustaba para vivir, tanto a mi como a mi esposa que estuvo becada por el gobierno de Israel.
Y se despide Ernesto Navarro:
-Ojalá y pronto se arregle este conflicto porque, con todos los problemas que trae esta gente, puede desencadenar una tercera guerra mundial.
Jubilado por el Tecnológico de Victoria, hoy se dedica a promover un método de enseñanza efectiva de las matemáticas, de su invención, al que ha denominado Meryad, adoptado en otros países menos en México.



