Cd. Victoria, Tamaulipas.- En 1996 los maestros de Tamaulipas fueron a un “paro loco” de actividades que los mantuvo fuera de las aulas por 25 días.
Estaban tercos en un incremento salarial del cien por ciento, que el Gobierno del Estado no tenía para pagarles.
No pudieron “doblar” al Gobernador Manuel Cavazos Lerma ni al secretario de Educación, “El Chino” García García, aunque rebasaron la dirigencia formal de Jaime Medellín Cepeda, secretario general de la sección 30 del SNTE.
La demanda “madre” era el aumento, “adornada” con detalles de forma que se acordaron de inmediato en Palacio de Gobierno.
Al final de un largo movimiento de 40 días, quedaron “arreglados” con un aumento del 6.7 por ciento, resultado de un “préstamo” que la federación le hizo al Gobierno del Estado, consistente en 27 millones de pesos.
Se desgastaron y gastaron más en permanecer, alrededor de cuatro mil, acampados en la Plaza de la Constitución (Frente a Palacio de Gobierno), más miles que se desplazaban a las manifestaciones callejeras con dinero propio, no de las arcas del sindicato.
Al menos disfrutaron su estancia. Levantaron carpas playeras y la mayor parte utilizaron vestimenta de “día de campo”. Para “matar el tiempo” hasta se ponían a “pesar” -estilo San Fernando- en su imaginaria laguna que era la Plaza.
A 27 años de distancia la historia va en repetición. Los maestros parecen tener la misma condición de “cabeza dura”, perdieron la lección, no aprendieron la experiencia de una victoria pírrica que les elevó el sueldo en 6.7 por ciento después de un largo trajinar, en que abandonaron a los niños.
Por aquel entonces rebasaron a Medellín Cepeda y se erigieron como máximos líderes Arturo Sánchez Castillo y José Soto Ugalde, asistidos por un Comité de Lucha colectivo donde se tomaban las decisiones.
Hoy, el pastor Arnulfo Rodríguez Treviño repite una historia que lleva el mismo camino: Una petición “madre” inalcanzable como es la destitución de la secretaria de Educación, Lucía Aimé Castillo.
La aspiración de un aumento del ciento por ciento pudiera ser legítima, no así “tumbar” a la jefa del área. Si el Gobernador accede, se le encarama para el resto del sexenio.
El octagenario dirigente sigue el camino que los llevó al fracaso en 1996: Que van a hablar con el Gobernador, endurecer las medidas de presión, desconocer a interlocutores estatales y trasladar la mesa de negociación a la ciudad de México, como lo anunció este lunes.
Se vuelven a tropezar con la misma piedra. En aquel entonces fueron liderazgos espontáneos; ahora desde la estructura misma de la sección 30 del SNTE, porque la titular de la secretaría “le cae mal” al jefe.
El plantón en la plaza Juárez comenzó el 16 de mayo y se levantó el 10 de junio de 1996. Ahora se adueñaron desde el 5 de septiembre de la calzada de Tamatán y edifico de la SET, provocando molestias mil a quienes viven en el sector poniente de la ciudad.
Cuando el cavacismo la sospecha de la mano negra que mecía la cuna, apuntaba a las izquierdas. Hoy sobre la derecha conservadora y cabecista.
Más intransigentes en el presente que hace 27 años. Se niegan a dialogar y tender la mano para destrabar el presunto conflicto.
En aquella primavera las decisiones se tomaban en colegiado; en este verano son al arbitrio del jefe, metiendo grilla y montado en su macho.
“Esto ya tiene tintes de otra naturaleza, políticos”, dijo el Gobernador Américo Villarreal al entrevistarse con un padre de familia, ex diputado panista, que fue a manifestarle su apoyo para llevar a buen fin las negociaciones. No hay disposición al diálogo.
Agregó más elementos sobre el tema: “La mano -del gobierno- está extendida pero no hay reciprocidad; nosotros no iniciamos este conflicto”.
La voluntad: “Si para solucionar un conflicto se necesitan dos, aquí estamos nosotros. Nos hacen falta ellos”.
Envalentonado, desde las techumbres instaladas por la calzada Tamatán, Rodríguez anunció que trasladaron su negociación a la ciudad de México, donde con seguridad no tienen la solución, como en el primer movimiento. La terquedad equina es mucha.
Y otra vez los rumores y el desgaste: Que no se les pagará la quincena porque las oficinas están “tomadas” y el sistema de nómina fuera de servicio; que se van a levantar actas de abandono de trabajo. Todo falso porque se les cubrirá hasta el último quinto, aun con puntualidad, aunque hayan abandonado a los niños.
Hay apuestas entre la raza, sobre las medidas más “duras” que anunció el jefe gremial, cuánto durará su intransigencia y la fecha en que empezará a bajarle “rayitas” a su soberbia sindical del siglo pasado.
Como hace 27 años los que perderán serán los niños por sus bajos niveles de aprendizaje. Los profesores todos ganarán, cobrarán sin trabajar y hasta se aventarán sus vacaciones, esta posiblemente sí pagadas por la sección 30. El paro es oficial.
Hoy andan en las playas de la Calzada de Tamatán o Luis Caballero, de picnic, de week and, de fiesta en short y patas de gallo y, como en 1996, hasta de encuentros amorosos furtivos sin pagar hotel de paso.
Si Arnulfo y compañía quieren poner a prueba el gobierno de AVA, se toparán con que no es de mano dura pero tampoco débil como para permitir que se le encarame cualquier líder, así sea de los maestros.


