Cd. Victoria, Tamaulipas.- Las guerreras del viejo PRI han pasado a mejor vida pero dejaron sus enseñanzas.
Ya se fueron priístas como Alicia “Licha” Pumarejo, Lilia Zozaya, “Cuca” Perales y Esperanza Quijano, pero su espíritu sigue vigente.
Este miércoles la estructura del partido hizo, dio nacimiento a un político que en los siguientes años seguramente dará mucho de que hablar, Carlos Morris Torre, nombrado ahora presidente del CDM en Victoria.
La cita es a la una de la tarde pero “las muchachas” del partido ya están ahí desde una hora antes. Con su “magia” la UVA (Unión de Viejas Argúenderas) hace dirigentes y gobernantes
Son las “jefas de grupo”, o los seccionales y modulares que han hecho historia en sus triunfos… Y también en sus derrotas. Hacen ganar o perder.
Un ambiente con batucada anima al viejo edificio del partido en 20 Hidalgo, allí donde “nacieron” otros políticos como el doctor Rodolfo Torre Cantú, allá por el año 2003.
Los gritos comienzan al arribar el joven Morris acompañado de quien será su secretaria General, Aurora Braña Acevedo, ya ex regidora y ex diputada.
-¿Qué a va decir la porra? –quitan entre las viejas-
– A la bío, a la bao, Carlitos, Carlitos, ra ra ra –contesta una.
Y se arrancan en estruendosa recepción secundada por los “chicos de la UVA” como Luis Charles Jiménez y Dámaso Anaya Alvarado.
Salen de su encierro el presidente de la Comisión de Procesos Internos, Luis Navarro Rosso, y el dirigente que se va, “Pepe” Cárdenas Castillejos.
Una más de las “jefas”:
-A la bío, a la bao, es Carlitos, y es del PRI.
En el aire las componen:
-Se ve, se siente, Carlitos está presente.
Y el saludo y el besuqueo.
-¿Están listas? –le pregunta Carlos a una de ellas.
-Sí, listas –le responde al oído
Pareciera competencia de porras entre las guerreras. Cada grupo quiere destacar, que se les vea, hacerse necesarias.
Hay disgustos:
-¡Al que no le guste que se vaya! –grita una entrona de cuerpo redondo.
Y sigue gritando a favor del apenas candidato aspirante a dirigente del partido.
– ¡Ya llegó por quien lloraban!
Apenas han pasado diez minutos y la fiesta está en su apogeo. Las gargantas de las fuerzas básicas no desmayan.
-Que sube, que baja, Carlos sí trabaja.
Muera el Rey, viva el Rey. Es el nuevo héroe del viejerío que proviene de los barrios populares de la capital. Es el voto duro del partido; el que hace las campañas a sus candidatos.
-Vamos Carlitos, ya era hora. Te tardaste en llegar.
Luis Navarro recibe la papelería y entrega la constancia respectiva al candidato, quien la exhibe y provoca más porras:
-Eres único Carlos. Te queremos Carlitos
Varias damas “de sociedad” no alcanzaron asiento. Se arremolinan hacia un lado, por la pared central del pequeño auditorio sin aire acondicionado. Parecen repudiar el olor a colono que se siente con el calorcito del mediodía.
El protocolo apenas dura doce minutos.
Ha nacido un nuevo líder. Ha nacido un nuevo político.
Dentro de dos años será “fuerte” aspirante a la alcaldía capitalina. De perdido a una de las tres diputaciones locales.
