Cd. Victoria, Tamaulipas.- Vinieron en “parvadas” procedentes de 31 entidades. Ya no andan en caballo ni en trockas sino en autobuses especiales de turismo.
Cambiaron los fustes y machetes por cámaras fotográficas y de video para guardar los recuerdos de sus eventos.
Solo de una cosa no han podido deshacerse: Los sombreros que los identifican según la región de México donde viven.
Cientos de ellos, miles de socios de la Confederación Nacional Campesina (CNC) arribaron a ciudad Victoria para asistir a su XXII Congreso Nacional Extraordinario denominado “Pacto por México para el Campo, la Reforma Profunda”, que fue preparado “con apenas 12 días de anticipación” según el jerarca estatal de la organización, Juan Báez Rodríguez.
Los sombrerudos mexicanos estarán en Tamaulipas hasta el miércoles en que darán a conocer los resultados de sus trabajos, o mas bien, las peticiones que elevarán al gobierno de Enrique Peña Nieto.
No obstante la “comodidad” de los buses turísticos, hubo grupos que se “fletaron” hasta dos días de camino para estar en su evento.
Son las dos de la tarde y los de Guerrero apenas están entrando al recinto del Parque Bicentenario. El Congreso ya fue inaugurado y sus actividades están en marcha.
-¿Cuántos delegados se acreditaron?.
-Seis mil, efectivos y fraternales –responde Jaime Garza Pérez, de quien ya no se sabe si es el secretario estatal de la CNC-
-¿De cuántos estados?
-De 31, son los registrados.
La apertura de los trabajos está programada para las once de la mañana del lunes, pero comenzaron a llegar desde el domingo, unos en la tarde, otros en la madrugada.
Los hoteleros de la capital demostraron tener muy poca capacidad de alojamiento y eso causó un gran problema a las delegaciones.
-Bajo un gran riesgo por la inseguridad, los estuvimos llevando a hoteles de los campos turísticos de Padilla. Imagínate a la una o dos de la mañana llegando en sus autobuses –indicó uno de los organizadores.
Otros fueron enviados a hospedarse en el municipio de González y hasta en Santa Engracia. Ya no cabían en la capital.
El grupo más numeroso y escandaloso: Los de Chihuahua.
Su gobernador César Duarte Jaquez, vino al evento para estar con los campesinos de México, lo mismo que el de Durango, Jorge Herrera Caldera.
Los de Chihuahua se metieron al Polyforum con su grupo musical de banda, bailaron al compás de los corridos y hasta contagiaron a otros que agarraron a sus mujeres y se pusieron a danzar en los corredores.
La leyenda de los norteños:
-El campo es nuestro campo y en el campo hay campo para todos.
No se quedaron atrás los de duranguenses.
-¿Cuántos vinieron?
-Somos 250 –contesta uno de los jefes del grupo.
-¿Por qué tantos?
-Es que nos invitaron.
Ya no quiso decir cuántos autobuses utilizaron, pero debieron ser alrededor de ocho.
¡QUITENSE ELSOMBRERO! MAÑANA SE PEINAN
Por allá están los de Aguascalientes portando camisolas de color guindo.
-¿Cuántos son ustedes?
-80 viejos y jóvenes, y nos faltan.
Se distinguen también los de Hidalgo, Nuevo León…
-¡Arriba Zacatecas! –se escucha de pronto y sobrevienen los gritos de júbilo.
Es la crema y nata del campesinado mexicano, el sostén del partido, su partido el PRI, el llamado “voto verde” que le ha sido fiel en las buenas y en las malas.
Y los tamaulipecos, como buenos anfitriones, los reciben con “El Cuerudo” o el “Corrido de Victoria” que arrancan emociones “en seco”, sin bebidas espirituosas.
En Tamaulipas no se había visto tanto sombrerudo desde el año 2002 cuando el Congreso Nacional cenecista se realizó en Matamoros. Eran los tiempos de Lupita Flores Valdez.
Presencia fuerte del sector, buena organización, pero alguien pregunta sobre los “beneficios” políticos:
-¿A quién va a engordar esto?.
Aunque se refiere a quién beneficia el evento, no hay respuestas de los que escuchan.
Pero ya son las 11:40 y entra el recinto el Gobernador Egidio Torre Cantú, quien viene acompañado del representante del Presidente Enrique Peña Nieto, en este caso el titular de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, Carlos Ramírez Marín, y otros funcionarios de “medio pelo” del sector agropecuario oficial.
Y vienen el dirigente nacional de la Campesina, llamado Gerardo Sánchez García y otros miembros de su comité y ex dirigentes de la misma organización.
-Estos cabrones no han entendido que la Revolución ya se acabó –se escuchó un grito desde atrás, sofocado por el estruendo de los potentes equipos de sonido.
Comienza el protocolo: Honores a la Bandera y el Himno Nacional, el Himno a Tamaulipas.
Es entonces que las mujeres se van sobre los sombrerudos:
-¡Los sombreros!
-¡Abajo los sombreros!.
Una se desgañita:
-Quítense el sombrero que mañana se peinan.
Como no todos escuchan, el maestro de ceremonias retoma la petición:
-Nos despojamos del sombrero.
En el presídium y en galerías todos acatan la orden. Todavía le tienen respeto a los símbolos patrios.
Los campesinos son noble. Aunque no se lo quitan ni para ir al baño, sí ante el paso de nuestra Bandera Nacional y al ser entonado el Himno Mexicano.
Luego vinieron los discursos y, como dijo Juan Báez Rodríguez, el organizador, en plan desafiante para romper con los tabúes y embrujos:
-Estamos iniciando con el pie izquierdo… Es mejor que el derecho.
