Cd. Victoria, Tamaulipas.- Una de sus víctimas fue Doña Herlinda, dueña de una farmacia. Se quedó con un altero de contrarrecibos y notas. Se fue a la quiebra.
Como ella, otros 54 comerciantes de la ciudad vivieron la peor de sus odiseas; ver cómo la autoridad municipal les arrebataba parte de su patrimonio.
Hace 18 años el alcalde de la capital les quedó a deber más de cuatro millones de pesos que tres años después, con un hálito de esperanza, trataban de cobrar.
Aparte, a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) le quedó a deber tres millones de pesos. Las oficinas del edificio del 17 Hidalgo permanecían a oscuras la mayor parte del tiempo. Las máquinas de escribir no trabajaban
Ya en los últimos días, por la calle Hidalgo, en el transformador de 17 y 18, una máquina de bomberos obstruía que los vehículos de la Comisión pudieran cortar el suministro.
No se le escapó la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado. Le quedó a deber la suma de 750 mil pesos.
Las cuentas pendientes con el Hospital Civil ascendieron a por lo menos 500 mil pesos. Por ello fue suspendido el servicio médico a los empleados sindicalizados y libres.
Tan solo uno de los contrarrecibos de Doña Herlinda –con los que se quedó como colección- era por la suma de 98 mil 571 pesos fechado el 13 de septiembre de 1995.
Fue el desastre total de la administración de la capital de Tamaulipas. El huracán azotó por espacio de casi tres años y sus habitantes, la gente de bien, prometieron un “ya nunca jamás” en el venir de los tiempos.
A mediados de 1998 –casi tres años después-, el entonces Tesorero Fernando Salinas Zambrano mantenía en la antesala de su despacho una cola de proveedores que no habían cobrado.
Aparte estaban los adeudos con bancos que habían concedido préstamos para pagarle al personal, funcionarios y miembros del cabildo.
Las calles de la ciudad despedían olores nauseabundos por desechos acumulados en las esquinas. Los camiones de basura tenían semanas que no “pasaban”. No había para combustible y menos para refacciones.
Ya nadie le daba crédito al ayuntamiento. Los comerciantes se cuidaban los bolsillos en cuanto se aparecían Fernando Díaz Reyes y Benjamín Prieto Treviño para pedirles fiado.
Las demandas penales no tardaron pero fueron detenidas en la Procuraduría de Justicia. Es más, ahí deben estar, “reservadas” desde hace 18 años.
El siguiente alcalde y su tesorero Fernando Salinas Zambrano dijeron que ellos no habían pedido crédito. Nada le debían a nadie. Llegaron, cumplieron su ciclo y se fueron.
Es la historia negra de la capital que los victorenses ya no quieren volver a vivir.
La pesadilla había terminado en los últimos meses de 1995. Los ciudadanos se prometieron que jamás volverían a equivocarse. Sin duda lo tienen presente y lo habrán trasmitido a las nuevas generaciones.
A estas alturas, querido lector, ciudadanos de las nuevas generaciones estarán preguntándose ¿quién fue el huracán que azotó Victoria entre 1993-1995?. Lo adivinó usted, la identificación es obvia.
En otros temas, mire que los partidos políticos están en sosiego y preparándose para las campañas de proselitismo que vienen.
El mayoritario, el PRI, sostiene reuniones de capacitación cara a cara con sus candidatos, delegados administrativos y coordinadores generales para marcar pautas. Planifican lo que viene.
Mientras tanto los azules capacitan por Internet a control remoto desde la ciudad de México. El que quiere se acerca a los monitores y el que no, pues no –como dijo el filósofo de Guémez-.
En la capital por ejemplo, la alcaldía será disputada por Alejandro Etienne Llano, del PRI; Arturo Soto Alemán, del PAN, y María del Rosario Garza Hinojosa, del PRD.
Las campañas deberán arrancar el próximo 19 de mayo. Antes tienen prohibido hacer proselitismo.
Variando, este jueves tiene sesión el Congreso del Estado cuyos diputados continúan trabajando para superar la eficiencia del 91 por diento que mantienen.
Los ritmos habían bajado luego que nueve legisladores pidieron licencia para aspirar a cargos de elección popular y administrativos. Se fueron antes de terminar la batallada.
Ya entraron los suplentes y el trabajo se reanuda bajo la coordinación del reynosense Carlos Ernesto Solís Gómez. Trabajan en comisiones.
Si continuamos con los partidos, no sabíamos que los dirigentes estatales del PANAL ganaran tanto por cumplir con su función.
El presidente se chupa 85 mil 300 por mesquite; la secretaria general 44 mil 850 (aparte del ingreso de regidora) y los coordinadores andan por los 30 mil 700.
En tema diferente, allá en Guémez el alcalde Lorenzo Morales Amaro está cumpliendo con los últimos compromisos que hizo en campaña y es así que entregó más de 100 paquetes de materiales para construcción de vivienda.
Personalmente estuvo en comunidades como Rancho Nuevo, Guadalupe Victoria, San José de las Flores, San Juanito, La San Juana y Esfuerzo Campesino. Quiere terminar la administración a tambor batiente.
Por último, nos informan que este martes el TRIFE definiría en última instancia si Emiliano Canales Fernández regresa a la dirigencia estatal del Partido Movimiento Ciudadano, o vuela para siempre.
El joven matamorense demandó a los magistrados de la Sala Regional por fallar en su contra y espera que la Central rectifique, lo cual está bastante cavorón.
