Cd. Victoria, Tamaulipas.- «Es urgente hacer una revisión de la historia de la Villa de Aguayo (hoy Victoria), se lo merece y hay profesionistas que la pueden hacer”,
manifiesta Francisco Ramos Aguirre, escritor y estudioso de los aconteceres tamaulipecos.
Agrega: «La historia no solamente son fechas y reproducirlas, sino el significado de las mismas, por qué se dio un hecho precisamente ese día, quienes fueron los participantes…»
Estudioso también del tema, Ramos fue abordado sobre la fundación del estado de Tamaulipas y en particular ciudad Victoria que cumple años el seis de octubre.
De acuerdo con sus opiniones, la historia que se cuenta del Nuevo Santander y sus poblados es oficialista, pues «ve los acontecimientos de un solo lado», lo que se informaba al Virrey, que era siempre favorable a los colonos, y lo que escribían sus enviados.
-La historia no solo es la elite, también están los administradores, los trabajadores, las domésticas.
Dice que corresponde hacer esa revisión a los cronistas, periodistas, intelectuales en general, para dejar una versión lo más apegada a la realidad.
-Hasta ahora las versiones que conocemos son las de Juan Fidel Zorrilla y Gabriel Saldívar, quienes no eran historiadores profesionales, sino que se iniciaron como aficionados a la historia aunque se fueron preparando también. La formación de historiadores apenas se está dando en Tamaulipas.
Aunque claro, el trabajo de Zorrilla y Saldívar es valioso y forma parte de los elementos básicos para los estudiosos profesionales, comenta Ramos.
Hasta los años cincuentas los trabajos fueron elaborados por empíricos de la historia y, ciertamente, agrega nuestro entrevistado, «la formación de profesionales (con maestros profesionales) es una formación diferente a la formación empírica».
-¿Habrá algo más que contar de la historia de Aguayo?
-Sí, quienes han escrito de la fundación no son poseedores de una verdad absoluta. La versión de ellos puede ser derribada por versiones u otros documentos.
-¿No se han visto todos los documentos?
-Hay otras interpretaciones…
Comenta Francisco Ramos que parte de los documentos de los primeros años de Aguayo deben estar en instituciones de resguardo de la ciudad de México, aunque también de España, a donde se enviaban informes.
FUERON EXTERMINADORES DE INDIOS
Y en efecto, en los eventos oficiales que se realizan cada seis de octubre en nuestra capital, jamás se trata de que el Conde y su gente llegaron a exterminar a los indios que no se sumaban a su causa.
«Claro que fue un exterminio», el tema, dice, lo trató inicialmente el historiador Saldívar, el primero en interesarse por los aborígenes, y luego también Raúl García García.
Reitera: «Escandón ganó una especie de licitación para conquistar estas tierras, conocidas entonces como Costa del Seno Mexicano, no colonizadas casi 250 años después de la llegada de lo españoles a México.
«Si bien los colonos exterminaron a los janambres, otras tribus logran integrarse, como los pames, que ya habían sido «domesticados» (entre comillas) por los religiosos, antes de que llegara Escandón. Esto fue sobre todo en Palmillas, Jaumave y Tula».
En cambio fueron combatidos los grupos rebeldes, como los chichimecas, que se opusieron al proyecto de los que llegaban, y que consistía en apropiarse de lo que iban encontrando, desde las mismas tierras.
Ramos pone como ejemplo de masacres de indios la batalla en que murió su líder, Juan Capitán, ocurrida precisamente en el lugar en que ahora se encuentra el ejido del mismo nombre.
El cañón hacia la Sierra Madre era paso importante de los naturales hacia la zona del altiplano, y fue ahí donde la gente de Escandón decidió enfrentar la batalla definitiva.
También se han dado a conocer sucesos de exterminio de naturales ocurridos por el rumbo de Villagrán, dice el escritor e investigador, y esto gracias a los apuntes de un militar de aquellos tiempos llamado Hermenegildo Sánchez García.
-La colonización se da dentro de un proceso que no es básicamente de territorio sino que es de desarrollo político y económico.
FIDEL ZORRILLA Y SALDIVAR, ERAN EMPIRICOS
Manifiesta Ramos Aguirre:
-Creo que debemos, hace falta un revisionismo de la historiografía de lo que hoy es Tamaulipas.
-¿Por qué la revisión?
-Se está dando interés de esta región por parte de estudiosos profesionales que aportan un nuevo enfoque, con más rigor histórico y científico sobre el tema.
Y pone dos ejemplos, el de la doctora Patricia Osante y Carrera y el del doctor Gerardo Lara Cisneros.
Ella se ha dedicado al estudio del Nuevo Santander, y él sobre la Sierra Gorda y su impacto en la religión, el catolicismo.
En sus puntos de vista, Francisco Ramos considera que la historia de Aguayo debe analizarse dentro de la conformación de Nuevo Santander, ahora Tamaulipas.
La colonización del Seno Mexicano se da dentro de un proceso muy diferente al del resto del territorio mexicano.
-El proyecto de conquista ya tenía más de 200 años y el territorio del noreste estaba virgen todavía. Fue un proceso de colonización tardío y diferente a la conquista.
Tal vez lo tardío se debió a que no se encontraron recursos que explotar, como la minería en Zacatecos y Durango. La corona tenía interés básicamente en la minería.
Finalmente el escritor e investigador manifiesta que en Tamaulipas hace falta una enciclopedia temática que abarque aspectos por ejemplo de historia, biografía, economía, religión, petróleo, música, que encierre todo en un solo documento.
La hay en otras entidades como Sonora, Jalisco, Nuevo León, en un trabajo conjunto entre los historiadores, investigadores, los intelectuales.

Así, bajita la mano, en tono suavecito, como es su estilo, Paco Ramos, nativo de Saltillo,Coahuila, con más de 40 años de residencia en Ciudad Victoria, hace tabla rasa con los santones de la historiografía, como no queriendo les dice «aficionados» a la historia a Juan Fidel Zorrilla y Gabriel Saldivar, de pasó le da un llegue a Raúl García García, dejó en el tintero a Vidal Covián, Alejandro Prieto,Joaquín Meade, Ciro R, de la Garza, Manuel Ceballos, Octavio Herrera y un largo ectérera de los Aficionados de matamoros, Reynosa, Laredo, Tampico, Tula , Antiguo Morelos, El Mante, son cientos de «aficionados» que trabajan con denuedo, ahora bien, los llamados «historiadores organizados de Ciudad Victoria» que cursaron una maestria en un curso organizado por Carmen Olivares cuando dirigio el IEH de la UAT tampoco han brillado por su rigor al abordar un aspecto, cumplen al igual aque los «aficionados» con mas o menos aceptación de lo que llegan a publicar. En suma Paco Ramos se aprecia un tanto parcial y «olvidadizo» de nombres que merecen respeto no ninginearlos al no mencionarlos, sobre todo dos, eso si profesionales y con obra: Manuel Ceballos de Laredo, miembro de número de la Academia mexicana de la Historia y Octavio Herrera, aspirante a un sillón en la Academia Mexicana de la Historia.